Cuidado con las Cenas de Empresa



Precaución en las Cenas de Empresa

Cenas, Empresa, Cuidado
Ahora que se van acercando estas fechas navideñas, es típico reunirse con compañeros, y jefes de trabajo para celebrar todo lo acontecido durante el año. Se planifica todo con mucha antelación, se pone mucha ilusión en los días previos y se huele en el ambiente laboral un estado alegre y jovial por parte de todos. Las cenas de empresa son una bonita forma de celebrar los logros que se hayan conseguido y tocar temas que durante la jornada diaria no de tiempo. Surge un acercamiento mayor entre compañeros conociéndose un poco más. Se tratan temas diversos de trabajo como nuevas normas y proyectos, surgen ideas innovadoras, y replanteamientos en aquellas cosas que no hayan salido del todo bien durante el año. 


¿Qué bonito todo verdad?. Como muchas cosas en la vida, no es oro todo lo que reluce. Lo que parece ser una reunión agradable, se puede convertir en un palizón físico y psíquico tremendo del que nos costará recuperarnos por un tiempo. Por un lado porque después del trabajo de toda la semana, se nota el cansancio y el estrés acumulado durante esos días. Por otro lado, sin haber desconectado ni descansado, te vas a dar la comilona padre, a beber y a bailar más de lo que tu cuerpo aguanta. A esto hay que añadir el estrés de la gente con la que te vas a reunir allí, ropa que te vayas a llevar, si vas a llevar coche o no, etc. Pensar solamente en todos estos preparativos, nos crea un estado de estrés que no nos vendrá nada bien para los días posteriores.

En este tipo de reuniones, puede uno sentirse incómodo por las rencillas que haya ocurrido con algún compañero o incluso con el propio jefe, pues has de sentarte con ellos toda la cena. Son relaciones un tanto delicadas que tenemos por estas fechas cada año. Lo que también nos provoca un estado depresivo, es recordar lo mal que fue la cena de empresa de años anteriores, siempre hay puntos negativos en la forma de comportarse, beber más de la cuenta y decir algo inapropiado, no haber ido lo presentable que requería el evento, etc. El recordar lo que ocurrió la última vez, nos puede afectar bastante, como sentir miedo al rechazo, a quedar mal, a decir algo inapropiado, a no ir bien vestido, a no estar a la altura del resto de comensales, etc.


Llega el día, todo parece perfecto y ya tienes todo listo, te sientes bien y con ganas de fiesta. ¡¡Estupendo!! has superado el estrés de los días previos y sus preparativos. Pero aún queda, aunque te lo vayas a pasar bien por la noche, antes has de cumplir tu jornada laboral como cualquier día, eso también te afectará, más cansancio y estrés para terminar bien el turno. Pero como vas con ilusión, te parecerá que hasta rindes más que cualquier día normal, porque si vas a realizar algo con entusiasmo, cuesta la mitad, la mente es así de poderosa. No se habla de otra cosa por los pasillos, que se va a llevar, que se ha comprado, dónde será el evento, hay que organizarse con los coches y los horarios..un sin fin de detalles que embriagarán la atmósfera laboral durante los días previos también. ¡Qué bien nos lo vamos a pasar!, ¿verdad?.


Cuando llegamos al lugar surge más estrés: ¡Aquí no hay quién aparque!, ya vamos estresados al lugar. Para colmo, la mayoría estaban a dieta desde hace mucho tiempo y hay que saltársela para quedar bien con los compañeros y jefes. Ese atracón junto con el que te darás con la familia en navidad, te pasará factura. Al terminar de comer o cenar, viene la parte más divertida para algunos, si es cena se suelen ir a bailar para que la fiesta continúe, eso está genial, pero recién comidos y habiendo bebido ya un poco durante la cena (vino, brindis, copichuela después de los postres..) ya vamos un poquito cuesta arriba. Durante el baile, se sigue bebiendo. Si no controlamos la situación, para nuestro cuerpo puede ser un efecto devastador para el resto de la semana. No solamente, por los comentarios del resto de compañeros que pueden bajar tu autoestima por lo que hayas hecho durante esa noche loca, sino, también por los efectos decadentes que conlleva pasarse comiendo y bebiendo más de la cuenta.

Al día siguiente muchos tienen que trabajar. Los que no se hayan controlado, incluso puede que vayan directamente de la fiesta a la oficina hechos polvo, otros más listos, habrán dejado la fiesta a una hora prudente, habrán descansado un poco y así estarán mejor a la mañana siguiente. Todos sabemos lo que ocurre tras una noche de excesos, la resaca es brutal, tenemos dolor de cabeza , cansancio extremo, no te acuerdas de la mitad de las cosas que se dijeron la noche anterior, y para colmo, tienes que estar todo el día brillante para poder rendir en tu puesto. Llegan los típicos comentarios desagradables de ciertos compañeros de cómo te comportastes ayer tú o la del departamento de al lado y no puedes ni contestar de lo mal que te sientes física y mentalmente, solo miras el reloj deseando que corra para irte pitando.

Seamos realistas, están muy bien las fiestas que se celebran en las empresas por estas fechas, pero cómo agotan!!..por muy bien que te las prepares, siempre vas a terminar hecho polvo y además te durará unos cuantos días recuperarte. Para evitar estas malas experiencias, que nuestro cuerpo aguante no solo esa noche, sino los días posteriores, (porque aún quedan días de trabajo y las fiestas de navidad con familiares y amigos) y si queremos conservar nuestro puesto de trabajo y merecer ese magnífico ascenso, es mejor tomarse las cosas con calma, planear todo con tiempo para no estresarse, y no excederse durante esa noche con la comida y el alcohol y al poder ser retirarse a una hora prudente para poder descansar. Pero no todo es negativo, por otro lado, conoces gente nueva de la que puede surgir una bonita amistad.


Y tú, ¿Cómo te lo pasas en las comidas/cenas de empresa?

¿Te agotan mucho? 


Bienestar Psico-Social

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